lunes, 6 de febrero de 2012

Dorothea Tanning


“De verdad que, incluso con mi mejor voluntad, no puedo participar en una exposición que se ocupa sólo de la mitad de los seres humanos (las mujeres) excluyendo a la otra mitad (los hombres). Además ¿y si en realidad no fuera una mujer? Me parece  que para un proyecto como el suyo, se exigiría un exámen médico. Sobre todo en este momento en el cual el travestimiento se impone y en el que alguien que parece una mujer acaba por ser... un hombre.”

Dorothea Tanning excusándose por escrito ante la invitación a participar en la exposición La otra mitad de la vanguardia. 1910-1940 donde sólo participarían mujeres.

viernes, 3 de febrero de 2012

Alejandra Kollontai - La Mujer Nueva



Las mujeres nuevas, solteras, son esos millones de siluetas arrebujadas en vestidos grises que, al amanecer, se levantan y caminan, en una hilera sin fin, desde los barrios obreros a las fábricas y talleres, a las estaciones y a los tranvías. Las mujeres nuevas son esas decenas de millares de mujeres, jóvenes o ya gastadas, que en las grandes ciudades habitan en solitarios cuartuchos-celdas, acrecentando así el número de “pisos independientes”. Son esas muchachas, esas mujeres que llevan una lucha sorda e ininterrumpida por la vida, que pasan sus jornadas sentadas a la mesa de la oficina, junto a los aparatos telegráficos, detrás del mostrador de los almacenes. Las mujeres solteras son esas chicas de espíritu fresco, con la mente llena de sueños y proyectos audaces, que llaman a las puertas de los templos de la ciencia y del arte; son las que, con paso firme, masculino, recorren las calles en busca de una lección mal pagada, de cualquier trabajo interino. A la mujer soltera la podréis ver sentada haciendo su tarea, acabando un experimento en el laboratorio, registrando en los archivos, apresurándose hacia la clínica, preparando un discurso político.