martes, 12 de abril de 2011

LA SANGRE ES ROJA, EL SEMEN ES BLANCO


Marina Abramovic, The Lips of Thomas,1973

Marina Abramovic es una artista de performances nacida en Belgrado (Yugoslavia) en 1946. De padres partisanos y nieta de un patriarca de la Iglesia Ortodoxa Serbia proclamado santo tras su muerte, Abramovic refleja en sus primeras performances la represión cultural y estricta en la que ha sido educada; purificaciones rituales encaminadas a liberarla de su pasado.

La artista tiene formación en la Academia de Bellas Artes de Belgrado, completando sus estudios de postgrado en la Academia de Bellas Artes de Zagreb, Croacia.

Considerada “la abuela de la performance”, Abramovic empieza a mostrar la esencia de lo que serían sus futuras performances con “The Lips of Thomas”


Marina Abramovic, The Lips of Thomas,1973

Marina Abramovic rasga en su abdomen una estrella de cinco puntas, la sangre empieza a brotar sin control a través de las líneas que adquieren el color rojo intenso, mientras la artista aún conserva en la mano la cuchilla con la que ha ejecutado el corte.

“Las culturas antiguas piensan que la sangre está en conexión con la Tierra. Los antiguos chins creen que los colores más importantes son el rojo y el blanco. La sangre es roja y el esperma es blanco”

Chamán tahitiano.

El símbolo que se dibuja es la religión con la que ella está marcada, realizando una performance con fuertes connotaciones biográficas y alegóricas a través de la cual, según confiesa la propia artista, sus tensiones vitales se relajan.

La performance consistía en una acción de dos horas en la que Abramovic, sentada desnuda sobre una mesa, se comía primero un kilo de miel cucharada a cucharada y se bebía un litro de vino, sorbo a sorbo. Finalizado este proceso, la artista rompe la copa y se rasga su estómago dibujando una estrella de cinco puntas. Se desnuda y empieza a azotarse violentamente hasta no sentir dolor. Después se tendía sobre una cruz de hielo con una estufa enfocada hacia su vientre, haciendo que la sangre salga descontroladamente. Marina Abramovic permanecerá en esta posición durante treinta minutos, mientras su cuerpo empieza a congelarse, hasta que el público decide interrumpir la acción retirando los bloques de hielo situados bajo la artista.

No es masoquismo. La artista ha construido un entramado conceptual en el que los hechos biográfcios, los símbolos – la cruz y la estrella – y su propio sufrimiento se entrelazan dando forma a su propio ritual liberador.

"Estoy interesada en un arte que perturbe y rompa ese momento de peligro; por eso, el público tiene que estar mirando aquí y ahora. Deja que el peligro te concentre; esta es la idea, que te concentres en el ahora".

Marina Abramovic

Marina Abramovic busca su propio límite a la vez que busca el límite del espectador. El límite físico, pero también el psíquico. Sus performances tratan de buscar respuestas a la identidad definiendo los límites sobre el control de su propio cuerpo y de su audiencia en sus performances en los que mezcla arte y códigos sociales. En su ambicioso proyecto pretende descubrir un método a través del cual, con el arte, poder hacer a la gente más libre.

Marina Abramovic se encontró con Ulay un 30 de Noviembre. Era el día del cumpleaños de ambos. En la partida de nacimiento de ella, la estrella que se dibujaba en el vientre. En la partida de nacimiento de él, una esvástica. Marina no estaba destinada a vivir un amor convencional.

Marina y Ulay compartieron vida, arte y pensamientos durante muchos años. Entre sus trabajos podemos encontrar Breathing In/Breathing Out, 1977.


Abramovic/Ulay, Breathing In/Breathing Out, 1977

En esta performance se fundían en un beso eterno en el cual el uno formaba parte del otro. Con la nariz tapada, el uno respiraba el aire del otro hasta caer desfallecidos.

Se despidieron de la única manera que ellos saben hacer. Grat Wall Walk, 1988, trece años después de conocerse, es la última obra de ellos dos juntos. Cada uno se situó en un extremo de la Gran Muralla china para encontrarse a mitad de camino. Abramovic, de rojo, era el fuego. Ulay, de azul, el agua. Cada uno caminó dos mil kilómetros durante tres meses y se encontraron para decirse adiós. Ya no contarían con dos cuerpos expresando ideas, sino con uno. Y cada cuerpo, en una nueva dirección.

Artículo publicado en la Revista Vulture. 12 de Abril del 2011.
La sangre es roja, el semen es blanco