lunes, 17 de enero de 2011

La mujer que se reinventaba


Cahun, Elle in Barbe Bleu, 1929

Lucy Renée Mathilde Schwob, más conocida por Claude Cahun (1894-1954), es una artista polifacética (escritora, mujer de teatro, artes plásticas) más conocida por sus fotografías intimistas en las que explora muy profundamente su propia identidad y la ambigüedad sexual.

La madre de Claude era judía y su padre, Maurice Renée Schwob, retomó las riendas del afamado periódico de su abuelo Le Phare de la Loire, publicado en Nantes. Debido al clima antisemita que se respiraba en Francia a raíz del caso Dreyfus, sus padres decidieron enviarla a Oxford en 1907. En 1914 continúo su formación en La Sorbonne, al mismo tiempo que mantuvo una intensa vida social en París. Además de un hermano del que apenas se sabe algo, Claude Cahun tuvo una hermana, Suzanne Malherbe, hija de la segunda esposa de su padre, que será la mujer en torno a la que gire toda su vida y su pareja sentimental hasta el final de sus días. Su formación anglosajona le sirvió a Cahun más adelante para ejercer de traductora, traduciendo textos de Lewis Carrol, Benjamín Péret, Gaston Gerdière y Havelock Ellis, de quien tradujo un conocido ensayo sobre el concepto de la “inversión sexual”.

Claude Cahun florece en el periodo de entreguerras como artista polifacética de inspiración surrealista: collage, fotografías y escritos centrados en la búsqueda de su propia identidad sexual y focalizados en la imagen de su propia vida personal. Después de la Segunda Guerra Mundial, Cahun, cayó en el olvido y, en cierta manera, quizás, consiguiera lo que pretendía, pues su identidad se vio camuflada de tal manera en su obra fotográfica que era difícil saber si era un hombre o una mujer.

En 1917 Lucy Renée Mathilde Schwob dejó de existir. En 1917 nació Claude Cahun. Claude, en francés, es un nombre ambiguo y ambivalente en cuanto a género; Cahun era el apellido de su abuelo, Léon Cahun, hombre culto que fue bibliotecario de Mazarine. Entre 1919 y 1934 la artista nos mostró a una persona extravagante que se teñía el pelo de rosa, dorado o verde con reflejos metálicos; se depilaba las cejas y las pestañas, se pintaba exageradamente los labios y las mejillas, al estilo de los payasos circenses.

Siendo ya Claude Cahun se marcha con su compañera Suzanne Malherbe, escritora y diseñadora, a París. Suzanne no sólo fue su compañera sentimental, sino que estuvo ahí para apoyar a Claude en lo que fuera necesario, ya bien fuera política, arte o amor. Juntas crearon en 1929 Aveux non avenus, un raro y hermoso libro con ilustraciones y fotomontajes. En París entabló amistad con escritores, editores, poetas y artistas tales como Adrienne Monnier, Sylvia Beach, Henri Michaux, Robert Desnos y Pierre Morhange. Escribió en varios periódicos, entre ellos Le Gerbe, Philosophies, Disque Vert y Mercure de France, así como en diferentes revistas de vanguardia y de orientación sexual. Formó parte del grupo antifascista Contre-Attaque, fundado por Georges Bataille y André Breton. En 1936 participó en la Exposition surréaliste d´objets, celebrada en la Galerie Charles Ratton de París y en la Internacional Surrealist Exhibition de Londres.

Junto a Suzanne Malherbe abandonó París en 1937 para irse a una granja que habían comprado en La Rocquaise, en la isla de Jersey, Inglaterra. En la Segunda Guerra Mundial estas islas del Canal de la Mancha fueron la única parte ocupada por los alemanes; Claude Cahun se unió a la resistencia. En 1944, durante la ocupación nazi, fue arrestada y condenada a muerte, pero con la liberación de las islas en 1945, fue liberada. Nunca llegó a recuperarse del trauma de su encarcelamiento. Siguió viviendo en Jersey, en compañía de Malherbe, hasta su muerte.

La obra de Cahun es intimista y muy personal. Destacan las fotografías de sus autorretratos en los que reinventa constantemente su propia identidad. Sus fotografías no se caracterizan por una técnica depurada o por una innovación formal, aunque sí da muestras, en sus fotomontajes, de conocimientos de técnicas dadaístas, con las falsas simetrías, duplicados e inversiones de imágenes.

Cambiar de nombre, para ella fue cambiar de máscara. Con ello abrió la puerta de la duplicidad, la multiplicidad, la reproducción de sí misma de una manera incesante e inventiva. Ella era él y él era ella y a su vez era todos sus personajes. Cambiar de nombre fue uno de los primeros gestos para luego poder reinventarse a sí misma como una multiplicidad de personajes.

¿Los momentos más dichosos de toda mi vida? El sueño. Imaginar que soy otra. Actuar-me es mi rol preferido.
Claude Cahun

Desde 1910 se embarca en la producción de una serie de autorretratos en los que se reinventa constantemente a sí misma. Garçonne, andrógino, gimnasta de feria, dandy de cabeza rapada o muñeca son algunas de las personalidades que adopta en sus autorretratos. Las máscaras que encarna son tantas y de tan distinto signo que Cahun parece querer decirnos que no hay una imagen que case en realidad con la verdad del ser, pues éste carece de un yo auténtico, único e inamovible.

La diferencia sexual se difumina en las autorepresentaciones que propone, alentando la mezcolanza de caracteres y rasgos femeninos y masculinos. El rostro pelado con el que aparece en muchos de sus retratos rompe y desafía las convenciones y también las ideas preestablecidas en las cuales la mujer debe transformarse en un objeto pintado, un cuerpo cosmético para un ideal de belleza al servicio de lo establecido.

Cahun, rescatada del olvido por las teorías feministas, se ha convertido en todo un icono de la representación de la identidad, del género y del transgénero. Para muchos es un ejemplo de lesbiana o de mujer queer. Lo que sí que es cierto es que Claude Cahun nos ha enseñado que dentro de cada persona no existe un único ser que la defina como tal, sino que existe todo un espectro de personajes por los que estamos poseídos y que en muchas ocasiones, por las constricciones sociales, nosotros mismos matamos partes de nuestra propia personalidad por el miedo al qué dirán.

Nunca terminaré de desvelar todos estos rostros.
Claude Cahun.


Cahun, 1927


Cahun, Mystery of Adam, 1929


Cahun, Autorretrato, 1914

Este artículo fue publicado en la versión on-line de la Revista Vulture el día 28 de Diciembre del 2010.
La mujer que se reinventaba