lunes, 4 de octubre de 2010

Vigée-Lebrun y la crítica artística


Vigée-Lebrun, Autorretrato con sombrero de paja, 1782

"El cuadro tiene miles de defectos, pero nada puede destruir el encanto de esta obra deliciosa (...) sólo una mujer, una mujer bella, podría haber alumbrado una idea tan encantadora"
Crítico de la época comentando uno de los retratos de Vigée-Lebrun. Cita en Historia de las mujeres, historia del arte. Patricia Mayayo.

La crítica a estas mujeres que se dedicaban a las artes ha oscilado desde el Renacimiento al siglo XX entre la tendencia a considerar a la autora como una prodigiosa excepción dentro de su género (es decir, a asombrarse de que una mujer pueda concebir una obra de arte buena), la intención de intentar encontrar huellas en su trabajo de una "sensibilidad femenina" o la constumbre de ensalzar las virtudes de la mujer por encima de las artistas. Es Vigée-Lebrun un claro ejemplo de este tipo de críticas, aunque habría que añadir que no fue un caso aislado el suyo.

Al hacer tal crítica del cuadro de Vigée-Lebrun volvemos a caer en el hábito de convertir a la mujer en deseo de consumo erótico, ignorando a la persona como artista creadora de la obra.

No deja de ser curioso, a su vez, que se intente buscar cierta "sensibilidad femenina" dentro de los cuadros realizados por mujeres artistas, cuando la figura de "genio", asociada a "obra maestra" y evidentemente al sexo masculino, aparte de tener como características el hecho de ser excentrico, saturniano, melancólico, diferente, original, marginado; se suman características a este ente masculino que son totalmente femeninas como intuición, emoción, imaginación, espontaneidad, etc. exaltando las cualidades "femeninas" del artista varón, pero a las cuales la mujer no podría acceder, dado que la mujer no podía ser un "genio".

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