jueves, 28 de octubre de 2010

Meret Oppenheim 1913-1985

"Los artistas llevan la vida que más les place sin que nadie diga nada; pero cuando es una mujer quien lo hace, todos se asombran"
Meret Oppenheim


Man Ray, Veiled erotic Meret Oppenheim, 1933

Meret nació en Berlín, pero a los veinte años ya marchó a París donde contactó desde el primer momento con el grupo surrealista. No es extraña esta decisión de acudir a la capital del arte llena de ilusiones teniendo en cuenta su herencia cultural y su propia formación. Meret, hija de un cirujano judío alemán, era nieta de pintora y sobrina de Hermann Hesse, lo que la condicionaba ya a una formación culta y artística, que además se vio favorecida por el ambiente liberal que prevalecía en su familia. Por ello no encontró obstáculos en iniciar sus estudios artísticos y en acudir a París a perfeccionarlos.

Una vez instalada en París, rápidamente entabló amistad con Giacometti, Hans Arp, Man Ray, Max Ernst y el resto de artistas que merodeaban por el barrio de Montparnasse. Posó desnuda para Man Ray y Max Ernst se enamoró locamente de ella, aunque fue una relación breve, pues ella estaba convencida de que él, a su lado, sufriría mucho. Las relaciones monógamas no estaban hechas para ella, era bastante promiscua, pues tenía mucha curiosidad y una gran actividad sexual, anteponiendo su libertad y su condición de mujer a cualquier otra consideración, es por ello que tampoco tuvo ningún reparo en reconcer abiertamente su bisexualidad.

Desde el punto de vista artístico fue precisamente esta primera época la más intensa y la más conocida también en el conjunto de su obra, sobre todo porque es entonces cuando realiza una de las obras que sirven de referencia para conocer a esta artista, su famoso Desayuno en piel. Una obra que se inscribe en el repertorio puramente surrealista, aunque puede rastrearse en ella mucho también de Duchamp y de sus ready made. La idea surgió al parecer en el Café de Flore, cuando estaba en compañía de Picasso y bromearon sobre las pulseras de piel que ella portaba y sobre las texturas diferentes de los objetos y sobre lo curioso que sería que los objetos tuvieran texturas contrarias a las que los caracterizaban. A lo que ella terminó señalando una taza y una cuchara que podrían también forrarse de piel, como sus pulseras, ¿por qué no?. Así lo hizo, y Breton puso título a la obra, homenajeando por una parte a Manet y su Desayuno sobre la hierba, y a la Venus en piel de Sacher-Masoch.


Meret Oppenheim, desayuno en piel, 1936

A partir de entonces Meret se convirtió a los ojos del grupo surrealista en una artista más y de ahí su participación en la mayoría de las exposiciones colectivas del grupo. Afianzó su estilo y perseveró en el trabajo sobre objetos, que en muchos casos insistían en su contenido sexual y su simbolismo fetichista, como en My nurse.


Meret Oppenheim, ma gouvernante - my nurse - mein kindermächden, 1936

La fama que tan pronto le llegó supuso una pesada carga para Oppenheim, pues no quería verse reducida a un único estilo. En 1937 volvió a Suiza a causa de la situación política y por la amenaza de guerra. Esta vuelta marcó en ella el comienzo de una crisis creativa que duró hasta 1954. Su última colaboración con los surrealistas, que al mismo tiempo supuso la ruptura con ellos, fue en 1959, con ocasión de la exposición "Exposition inteRnatiOnale du Surréalisme (EROS)". Breton invitó a Oppenheim para repetir el Spring Banquet que consisitía en un banquete servido sobre el cuerpo de una mujer desnuda y que los comensales debían comer sin cubiertos. Sin embargo, la versión parisina se transformó, según la propia artista, en algo completamente opuesto a lo que ella había considerado originalmente como un festín tanto para hombres como para mujeres. Ahora el cuerpo se había convertido en un objeto pasivo de un espectáculo voyeurístico para un público masculino.

No fue hasta finales de la década de los 60 cuando la obra de Oppenheim fue redescubierta por un grupo de jóvenes artistas que buscaban su emanciapación. Cuando oppenheim recibió el galardón Kunstpreis der Stadt Basel en 1975, en su discurso, citado en múltiples ocasiones, hace un llamamiento a las mujeres "a demostrar con su forma de vida que no van a aceptar más los tabúes que las han mantenido subyugadas durante siglos. La libertad no es algo que te dan sino que tienes que conseguir".

2 comentarios:

  1. Muy bueno el artículo.Combativo e interesante, yo no la conocía.Pero es cierto que me caen gordos algunos surrealistas.
    Me gusta lo de que la libertad, que no es algo que te dan... se gana y solo se encuentra dentro de tu cabeza, lo demás ... es humo.

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