domingo, 12 de febrero de 2012

De lo bello, de lo erótico, de lo artístico, de lo pornográfico

Parece ser que la separación entre “arte” y “pornografía” radica, principalmente, en una definición social del gusto que se ha ido formando a lo largo de la historia al mismo tiempo que se ha ido formado el concepto de “belleza” y su extrapolación a diversos medios, pues no es lo mismo lo bello que habita en el museo, que lo bello que habita en el kiosco. Es decir, por un lado tendríamos el desnudo femenino artístico asociado a una mirada limpia y pura que se acaba efectuando en las salas asépticas de los museos y galerías de arte, observado por unos cuantos amantes del arte y del buen gusto, convirtiéndose así, el cuerpo de la mujer en algo meramente estético: es un objeto bello, digno de admiración. Y por otro lado tendríamos el desnudo femenino pornográfico, pertenecientes al mundo de lo profano y de la cultura de masas. A este lado, el desnudo femenino convierte a la mujer en un ser que afirma su carnalidad, a fin de estimular los deseos eróticos de un espectador masculino.

Tiziano, Venus de Urbino, 1538

Marilyn Monroe posando para Playboy en 1953

miércoles, 8 de febrero de 2012

Del sexo en el arte

No se cree que el arte tenga sexo o género sino que puede hablar a cerca del sexo o el género. Pensar que hay un arte de mujeres es una solución esencialista a un problema educacional ocasionado por una cultura patriarcal en la que se nos ha hecho pensar que somos más diferentes de lo que en realidad somos. Si en la petición por la igualdad hablamos desde la diferencia o desde una igualdad separatista en la que diferenciamos Arte y “arte femenino o feminista” es crear un ghetto dentro del mismo ghetto que la sociedad patriarcal nos ha creado. Se debe incorporar ese “otro” que nos han hecho creer a las mujeres que existe dentro de cada una de nosotras, al discurso genérico del Arte, pues si se aboga por un separatismo contribuimos, por un lado, a reforzar el estereotipo de las “esferas separadas” vigente desde el siglo XIX y por otro lado, como apunta Griselda Pollock, las exposiciones de mujeres tienden a reafirmar las tesis del determinismo biológico, esto es, la creencia de que las mujeres artistas comparten necesariamente una serie de características comunes en virtud de su sexo.

lunes, 6 de febrero de 2012

Dorothea Tanning


“De verdad que, incluso con mi mejor voluntad, no puedo participar en una exposición que se ocupa sólo de la mitad de los seres humanos (las mujeres) excluyendo a la otra mitad (los hombres). Además ¿y si en realidad no fuera una mujer? Me parece  que para un proyecto como el suyo, se exigiría un exámen médico. Sobre todo en este momento en el cual el travestimiento se impone y en el que alguien que parece una mujer acaba por ser... un hombre.”

Dorothea Tanning excusándose por escrito ante la invitación a participar en la exposición La otra mitad de la vanguardia. 1910-1940 donde sólo participarían mujeres.

viernes, 3 de febrero de 2012

Alejandra Kollontai - La Mujer Nueva



Las mujeres nuevas, solteras, son esos millones de siluetas arrebujadas en vestidos grises que, al amanecer, se levantan y caminan, en una hilera sin fin, desde los barrios obreros a las fábricas y talleres, a las estaciones y a los tranvías. Las mujeres nuevas son esas decenas de millares de mujeres, jóvenes o ya gastadas, que en las grandes ciudades habitan en solitarios cuartuchos-celdas, acrecentando así el número de “pisos independientes”. Son esas muchachas, esas mujeres que llevan una lucha sorda e ininterrumpida por la vida, que pasan sus jornadas sentadas a la mesa de la oficina, junto a los aparatos telegráficos, detrás del mostrador de los almacenes. Las mujeres solteras son esas chicas de espíritu fresco, con la mente llena de sueños y proyectos audaces, que llaman a las puertas de los templos de la ciencia y del arte; son las que, con paso firme, masculino, recorren las calles en busca de una lección mal pagada, de cualquier trabajo interino. A la mujer soltera la podréis ver sentada haciendo su tarea, acabando un experimento en el laboratorio, registrando en los archivos, apresurándose hacia la clínica, preparando un discurso político.

jueves, 15 de diciembre de 2011

ROOM ART FAIR Madrid 2011 - del 16 al 18 de diciembre

Tus juegos me cansan, Salvador Nuñez Gómez

Room Art Fair Madrid 2011 no es una feria más sobre arte contemporáneo. El arte, en esta feria, sale de su hábitat natural para ofrecernos una visión más cercana y accesible del arte contemporáneo.

21 galerías y espacios expositivos de ámbito nacional nos enseñan en el Hotel Chic&Basic Mayerling que el arte ni es tan aburrido ni es tan distante y sobretodo, ni es tan caro. Las obras que se expondrán, de pequeño y mediano formato, estarán a la venta por precios asequibles a todos los bolsillos. Se pretende fomentar así el coleccionismo artístico para todos los públicos de un arte más accesible, pero no por ello con menos valor artístico.

Ya iba siendo hora que el arte pensara por una vez en los más jovenes y en nuestras pretensiones de coleccionismo artístico, que no todo tiene que estar al alcance de los grandes bolsillos, los pequeños también pretendemos disfrutar del arte en casa y no necesariamente comprándonos láminas de las obras que más nos gustan en los museos o galerías que visitamos.

Podremos visitar esta feria a nuestra medida del día 16 al 18 de diciembre en las habitaciones del hotel, lo cual nos saca el arte de contexto reubicándolo en un espacio aséptico y sin connotaciones artísticas, convirtiéndo la obra en algo mucho más de andar por casa y no tan distante como en las paredes de las galerias, donde el silencio sepulcral, en ocasiones, aleja tanto la obra del espectador que hay que mirarla con prismáticos.

Room Art Fair es un evento que no debemos dejar de ir a visitar por diferentes motivos: nos acerca la obra de artistas jóvenes contemporáneos a precios asequibles ¿qué más se puede pedir?

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lorena García Mateu - Overlapping Memories 2012

Lorena García Mateu se licencia en Bellas Artes por la Universidad San Carlos de Valencia en el 2006, realizando posteriormente un Máster de Producción Artística, en la Universidad Politécnica de Valencia, en el cual el tema de su investigación fue “el desnudo, el vestido y lo erótico”. Lorena no abandona nunca su formación y la compagina al mismo tiempo con sus creaciones artísticas.
Artista joven valenciana, Lorena ya nos dejaba claro en su investigación del máster y en sus obras realizadas cuáles son sus preocupaciones dentro del ámbito artístico. Nos encontramos ante una artista que trabaja la eroticidad del cuerpo femenino desde un punto de vista fragmentado. Lorena fragmenta a la mujer, la destruye y descompone en millones de piezas para luego reconstruirla a su gusto y antojo o tal vez al gusto de esta sociedad en la que vivimos donde la mujer se acaba convirtiendo en un producto más de consumo; desfragmentada en función de los productos que compongan su cuerpo de forma artificial: pintalabios, colorete, rímel, tinte para el pelo, silicona, etc. Combina labios y ojos con formas vegetales, reubicando a la mujer dentro de la naturaleza a pesar de lo artificial de sus ojos pintados y labios repletos de carmín, recordando sus formas vegetales a los cuadros de Georgia O’Keeffe y a las asociaciones que se hacen del sexo femenino con los motivos florales, para bien o para mal. (Ver obra de la artista Metamorfosis).
Para este proyecto, Overlapping Memories, la artista valenciana nos presenta un conjunto de cuatro obras en las cuales el nexo de unión es la cabellera femenina. Betty Friedan en su libro La mística de la feminidad nos dice que esa mística que se ha creado sobre la mujer, ese aura de feminidad que se ha generado siglo tras siglo y que atribuye cierto tipo de comportamientos o estética a la mujer por el simple hecho de haber nacido mujer, es un mito. Ese mito incluye que el pelo en la mujer ha de ser largo y debe llevarse bien peinado. La obra de Lorena nos atrapa y enreda por un lado por la desfragmentación de las imágenes y por otro por los colores que ha utilizado: grises, negros, rosas, azules. Nos atrapan y nos obligan a mirar la obra, la cual, una vez nos tiene presos, nos obliga a recapacitar sobre lo que estamos viendo. A excepción de una de sus protagonistas, no hay contacto visual con ninguna de las imágenes, todas rehúsan mirar al espectador de frente, la única que lo hace es una faz volátil que nos mira de forma altiva. Aquí el protagonista es el pelo o más bien lo que con él se puede hacer. Vemos un progreso desde La cabellera, donde ni si quiera se atisba rasgo humano más que pelo que envuelve algo con forma de cabeza y que atrapa a su protagonista esclavizándola, hasta la melena, donde existe la decisión de rebeldía y de amputar el peso de esa mística de la feminidad. Nos encontramos por en medio con los recogidos: las trenzas. Un peinado mucho más cómodo que facilita la vida, pero en el cual sigue existiendo una esclavitud.
La cabellera

Vemos en la obra de Lorena para este proyecto una mirada hacia atrás, hacia ese momento en el cual la mujer debía ser con el pelo largo, atrapada en su esclavitud y enmarañada en sus obligaciones. Se puede interpretar esta serie como una visión retrospectiva en la cual vemos, a raíz de la melena femenina, su liberación o su intención de liberación de su mística al llegar al cuadro de las Melenas cortadas, donde, al contrario que Sansón, la mujer no pierde la fuerza al cortarse el pelo, sino que encuentra, debajo de toda esa melena que llevaba, su propia identidad y la fuerza suficiente como para intentar defenderla.

El trenzado


Melenas cortadas